Capítulo II:

EL ERMITAÑO DE HOLY HILL


Francois Soubrio, que era nativo de Francia, fue conocido como el ermitaño de Holy Hill. Un granjero local descubrió su presencia entre el 1862 y el 1864. Después de un tiempo de desconfianza mutua entre Soubrio y los granjeros de esta área, se desarrolló una amistad entre ellos como resultado de una creciente franqueza entre ambas partes. Los granjeros entonces empezaron a ayudarle a Soubrio dándole comida y otras necesidades. Eventualmente todos se unieron juntos para construir una pequeña cabaña para él.

Hay dos historias sobre la misteriosa presencia de Soubrio en Holy Hill. La historia antigua (1889), una narrativa escrita sobre Holy Hill por W.S. Armstrong, dice que el ermitaño vino a hacer penitencia por el asesinato de alguien a quien él amaba. La narrativa de Armstrong también dice que el ermitaño fue curado milagrosamente de una parálisis parcial después de pasar la noche orando en la cima del cerro. En la historia de J.M. LeCount sobre Holy Hill, el ermitaño está descrito como un religioso excéntrico. Aunque las dos historias son diferentes en su opinión de la personalidad de Soubrio, las dos están de acuerdo en que éste era un hombre con un gran dolor interno y que buscaba consuelo en Dios.

Antes de venir a Holy Hill, Soubrio había viajado extensivamente. Sus viajes eventualmente lo trajeron a Québec, Canadá, donde él trabajó como un asistente de un profesor retirado. Mientras trabajaba en la biblioteca del profesor, Soubrio encontró un diario Francés viejo y un mapa de pergamino (fechado 1676). El mapa mostraba el área de Wisconsin-Lake Michigan y la ruta para llegar a un cerro bien alto y en forma de cono en el sudeste de Wisconsin. La atención de Soubrio se enfocó en una anotación en la que el autor describía su jornada a la cima del cerro donde él erigió un altar de piedra, levantó una cruz (las notas al margen del mapa indicaban una cruz) y dedicó el lugar en el nombre de María como tierra bendita para siempre. El estudiar estos documentos creó un profundo anhelo en Soubrio por venir a este sitio santo. Muchos asumen que estos documentos pertenecieron al Padre Jacques Marquette.