Capítulo XII:

REVERENCIA A MARIA


Holy Hill es dedicado en honor a Maria bajo el titulo Maria, Auxiliadora de los Cristianos. Muchas personas preguntan por que la Iglesia Católica tiene una reverencia tan grande a Maria. La simple razón es que ella es la madre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y como nosotros siempre honramos a nuestras madres, con mayor razón vamos a honrar a la madre de El. Pero, la Iglesia Católica lleva un significado más profundo en su tradición Mariana. Para poder entender el porque del gran reconocimiento que se le da a Maria, primero debemos entender la naturaleza de su Hijo. El Hijo de Maria es la Razón Divina en completa humanidad. Jesús de Nazareth es la Palabra de Dios encarnada- la Palabra hecha Carne. Maria es el Theotokos la Portadora de Dios. Ella permitió que la Razón Divina tome forma humana en su cuerpo por el poder del Espíritu Santo. Fue ella quien trajo a Jesús a este Mundo (la Encarnación) para que El pueda redimir a toda la humanidad. Con su respuesta llena de fe - que sea así, ella dijo que si a Dios y con este acto de fe, encarno a la Segunda Persona de la Trinidad (Lk 1:38). Ella se convirtió en la madre de la Segunda Persona de la Trinidad que es Dios no en parte pero en todo - quien es hombre no en parte pero en todo. Ella es justamente llamada la Madre de Dios por que Jesucristo es el Dios y El es su hijo. Ella es la Portadora de Dios porque ella trae a su Hijo para toda la humanidad (Concilio de Ephasis, A.D. 431).

Por querer alabar a Dios, a través del tiempo nuestra sociedad a tratado de expresar un amor eterno al Padre a través de las manos habilidosas del artista. Manteniendo esta tradición, Holy Hill es privilegiado de tener dos representaciones bellas de Su amor. Estos son la custodia titulada La Gloria de Maria y la estatua del santuario, Nuestra Señora de Holy Hill.

Diseñado por los frailes Adrian Cooney y Damian Prew, y el Padre Richard Fale, un sacerdote diocesano, y lo titularon La Gloria de Maria, esta custodia es un trabajo artístico de amor que se usa para presentarnos al hijo de Maria en la Bendición de Sagrado Sacramento. A través de la generosidad de muchas personas que donaron piedras preciosas y metales, y de una persona que asumió el costo del trabajo, la custodia es una riqueza del simbolismo Cristiano que esta conmensurado con todo el santuario.

Con esta custodia, la hostia consagrada es retenida en una guirnalda encrestada de diamantes y rosas de oro rodeada de treinta y tres rubís simulados que significan la vida de Cristo en la tierra. En el borde están grabadas estas palabras, Ave Verum Corpus Natum De Maria Virnine – Bendito Sea el Verdadero Cuerpo, Nacido de la Santísima Virgen Maria. En el diseño de la cruz principal se expone el símbolo de Dios el Padre (la mano que esta bendiciendo); Maria, en su titulo de la Rosa Mística (el ramo de rosas), y San José, El guardián de Jesús y Su madre (representado por el tallo de lilas). Un diamante brillante bajo la mano del Padre representa la perfección de la Trinidad. Los rayos que se extienden de este diamante representan el fluido de la Gracia Divina a través de Cristo en la Eucaristía hacia la paloma labrada de marfil (símbolo del Espíritu Santo). Estos rayos se extienden hasta la estatua de Maria para demostrar su privilegio de traer la fuente de todo el poder de curación en el mundo en que ella se para. Su aureola de diamantes representa su carisma: la Concepción Inmaculada (ella fue exempta de toda la contaminación del pecado), confirmada en gracia, maternidad divina, virginidad perpetua, el milagro del nacimiento de su Hijo, su bendita muerte, su incorruptibilidad, la Ascensión, la Coronación y su mediación de gracias. La base es embellecida con un diseño de viña que demostraba su genealogía, reproduciendo parte de lo que estaba gravado al frente del Altar del Santuario. La inscripción en la base de la custodia dice: Radix Jesse, Ger-minans Flosculum – O Root of Jesse, Trayendo las Flores”

La excelente artesanía producida por la Compañía Szchwarzmann de Trier, Germany, y el elegante diseño del diamante hecho por Bokoski and Zarder de Milwaukee, Wisconsin, resulto en una obra maestra de arte sagrado que será siempre un testimonio de la gloria de Maria, su Hijo Divino, el Señor Jesucristo.