Capítulo I:

AL SEÑOR LO LLAMO EN VOZ ALTA Y EL ME CONTESTA DE SU SANTA MONTAÑA


A lo largo de la historia sagrada, las montañas y los cerros han tenido un gran significado como lugares para encontrarse con Dios. Para que Abraham diera testimonio de su fe, Yahvé le ordenó que sacrificara a su hijo Isaac en el Monte de Moriah- aunque Yahvé le perdonó ese sacrificio a Abraham. En el Monte Horeb, Moisés vio un arbusto que ardía y de él oyó la voz del Señor. Fue allí que recibió su encargo de liberador de los hebreos. Luego en la historia sagrada, Moisés fue llamado por el Espíritu Santo al Monte Sinaí donde recibió las tablas del Testimonio (ley) escritas por el dedo de Dios. El Monte Carmelo fue el lugar donde Elías fue alimentado por un ángel del Señor. Los dos, Elías y Moisés, aparecieron con nuestro Señor Jesucristo en una montaña cuando Él fue transfigurado y glorificado ante los ojos de Pedro, Santiago y Juan.

El Señor muchas veces llama a Sus seguidores a que vengan a lugares altos para rezar. Jesús frecuentemente oraba en el Monte de los Olivos. Es así que muchos peregrinos, como si estuvieran siguiendo sus pasos, han venido a escalar el empinado camino a través del bosque hacia la cumbre de Holy Hill. Han venido con sus cuerpos destruidos y también sus espíritus destruidos. Han clamado en voz alta al Señor y Él l les a contestado desde Su Holy Hill. Es un eco a las oraciones de los salmistas que hemos mencionado arriba. Es mi testimonio y el de miles de personas que vienen a rezar cada año.

Curaciones ocurren en el momento y lugar donde uno se encuentre con el Señor. Algunas curaciones son graduales y otras son dramáticas e instantáneas. Aun antes de construir el primer edificio de la capilla de madera los feligreses dejaron muletas, aparatos ortopédicos y bastones en Holy Hill como testimonios de que sus oraciones fueron contestadas. Esta práctica continúa hasta el día de hoy por feligreses que creen que nuestro Señor Jesucristo los a curado a través de la poderosa oración intercesora de María Su madre.

Muchas personas visitan Holy Hill por diversas razones. Muchos grupos étnicos continúan su tradición de peregrinaciones anuales cuyos inicios pueden ser rastreados hasta los comienzos de Holy Hill. Otros vienen sólo a ver el lugar, y otros vienen en caminatas. Muchas familias vienen a participar en la Misa del Domingo y se quedan para tener un día de campo en este lugar tan lindo lleno de árboles.

Holy Hill está bastante cerca para venir en coche de muchas áreas suburbanas y aun así es un lugar bastante aislado (especialmente en el invierno). Esto hace que sea un lugar ideal para un retiro espiritual privado o en grupo. Si no les es posible hacer un retiro quedándose aquí la noche, vengan a pasar el día y a descansar en la presencia del Señor, esta puede ser una experiencia muy saludable. Un peregrino solitario vino a Holy Hill y se quedó como ermitaño por muchos años. Nuestra historia comienza con su historia.